(PK) para la salud!
Después de un día tan agitado como el de ayer, tuve que descansar tempranísimo (a las 12 y algo) debido a mi hora al doc. hoy por la mañana.Mi madre me despertó con desayuno en la cama (que gentil), y me dijo, "Despierta que tienes médico". Como supondrán yo no podía abrir mis pequeños pero sigulares ojos, era un odisea del resongo y mañoseo, mínimo sus 10 minutos esperando que me instalara en mi camita de manera correcta para dijerir ese rico breakfast.
Pasado todo esto, no me digné a elegir mi ropa para asistir a magno evento, sino que, ¡me acurruqué nuevamente! Lo mejor estar acobijado en tu camita, y en un dos por tres dormir plácidamente.
La verdad es que ese "plácidamente" no duró nada de nada porque mi señora madre volvió a recurrir a los gritos fluviales y decirme "Natalia, baja! está desocupado el baño!" (eso nos pasa por tener uno solo, clase media Always Fail).
Mis ojeras son envidiables, y mi carita de trasero es lo más lindo que puedes aconteser en una mañana de enero... pero ese no es el punto.
Hice todo lo que tienes que hacer antes de ir al Doc. (asearte, vestirte, peinarte, perfumarte, etcétera) y partimos con mis padres a Vicuña Mackenna en donde se ubica temporalmente el consultorio (más charcha que pude existir en la faz de la tierra).
Entré con mi sweater rosado, polera bajo este del mismo color, pantalones negros, zapatillas negras y un "banano" que sigue los mismos pasos.
Me sentí en un hoyo apocalíptico, un tumulto de gente mirandote como caminas hacia tu sitio de espera, tos, malas caras, mucho cuchicheo o murmullos, gente con tono de intrépida esperando ser llamados por su sanador bendecido con el don de la palabra y una brisa gélida que me tenía completamente descompensada.
No dejé de tener mis brazos crusados, por el simple hecho de tener mucho, demasiado frío. Juana me miraba con una cara de "Ya, que le poni' color, si no hace tanto frío". Mirenme un ratito y se darán cuenta que mi temperatura corporal es incomparable con la de cualquier adulto responsable que usa sus típicas palabras aliviantes como: "Queda poquito hija, ya nos van a llamar y partimos" Un "Dah" con un bonus track de un "Pff" para esas palabras.
Estaba muy incómoda, no era mi lugar, ¡hace muchos años que no pisaba un consultorio! de hecho recuerdo entrar a uno cuando me mordió un malévolo can en mi oreja derecha (larga historia hahaha) y tuve que vacunarme contra la rabia, rawrrr!
Los Bancos y los consultorios son exactamente lo mismo (en sentido figurado), acudes con el fin de ayudarte o dejarte en un estado de tranquilidad, ya sea pagando tus cuentas, pidiendo créditos, ayudas con las hipotecas, subsidios, ingresos, y miles de cosas más. Por otro lado en tu consultorio más cercano, encuentras citas con el doctor o doctora de tus sueños (que te vende la pomada al mil y te dice, "Ya, estamos listos" en 5 minutos) y te da buenas noticias, te receta medicamentos, alivia tus malestares, y... en ambos sitios de histeria colectiva! hay mucha gente que cuando está chatísima, con expresiones indescriptibles y que cuando entras a dicho lugar te miran de pies a cabeza pensado en sus adentros (o comentando) "Mira la niñita, por qué se dirige al sector de asdfg" (Matrona wn, matrona!), "Que delgada!", "La cara de chata", "se nota que es pollito" y pfffffff, quizás que barbaridades idean de ti, pero no es lo que me complica, es el hecho de ir a ese lugar y enfrentarme con una masa de personas adultas y tercera edad, más que roñosos y con genios de los mil demonios, enfermeras o servidoras que por ser joven se pasan por la raja tu presencia, malos tratos, incluso los guardias como la reverenda basofia única, grande y nuestra (LOL!!).
Este es mi reclamo, mi blog, mi mala e impaciente mañana en la que únicamente puedo rescatar que "Sooooooo!, sally can wait, she knows it's too late as were walkin' on by ♪"
Esperemos la trasmisión de radio y ver a Beño me alegren el día, me iré a dormitar a mis pieles...
Cambio y Fuera! D:
